lunes, 30 de diciembre de 2013

¿Te casaste por las tres leyes?

Día 365+293
Comentando lo que me despierta la lectura de:
De Beauvoir, Simone: El Segundo Sexo. México,
Random House Mondadori (Debolsillo), 2013.





Dicen, en todo de broma, que cuando uno se casa lo hace por tres leyes: por la iglesia, por el civil y por pendejo, creo que este chascarrillo tiene mucho de verdad porque el casarse con alguien es vana y llanamente el hacer una pequeña sociedad con alguien, pero los motivos por lo que lo llegamos a hacerlo son múltiples y lo podemos explicar a partir de dicho chiste. Algunos se unen por la iglesia por creencias religiosas, otros por el civil por intereses monetarios y algunos más por ignorancia, por obligación, por presión, o sea por pendejos.



“[…] El matrimonio no sólo es una carrera honorable y menos fatigosa que otras muchas, sino que únicamente él permite a a mujer acceder a su dignidad social íntegra y realizarse sexualmente como amante y como madre. […]” (p.270)



Muchas mujeres se casaron por algunas de las tres condicionales anteriores, y al estar casadas se dieron cuenta que gracias a dicho matrimonio obtuvieron un lugar social. Esto se da mayormente en sociedad en donde las mujeres son sometidas a un hombre, en donde se cree que para ser alguien es necesario cautivar a un macho. Para dichas mujeres el matrimonio las hace ser mujeres de… respetables y honorables. Pero para todas aquellas que no fueron criadas en este sistema machista el matrimonio es un estorbo, un contrato desventajoso en especial si son trabajadoras e independientes. Podríamos pensar que la elección del matrimonio es una realidad para toda mujer, pero si esto es así ¿por qué muchas mujeres jóvenes se casan antes de los dieciocho con autorización de los padres?  Por decisión propia no lo creo, no en la mayoría de los casos, sino por decisión de los mismos, porque están embarazadas mayormente, y es que a estas chicas se les casa por el “honor” y “responsabilidad” de sus actos. ¿Qué opinas sobre ello?[1]