viernes, 13 de julio de 2012

En blanco y negro


Día 122
Comentando lo que me despierta la lectura de:
 Elizondo, Salvador: Farabeuf. México,
FCE, Colección Popular (Séptima edición), 2009.

Pensar en estos tiempo sobre el cine es habitual, pero en el que es en blanco y negro es poco común. Los colores nos han abarcado e inundado.


“ […] Estas imágenes casi siempre van acompañadas de música cuando los personajes no hablan, cuando sólo es dado contemplar sus rostros insistententemente en esa oscuridad aparentemente silenciosa, pero que, sin embargo, está llena de rumores y del sonido que hacen los cuerpos en la quietud . (p. 95)


Al leer esta pequeña cita, no dejo de pensar en que para nosotros este tipo de películas ya son raras. Por ello, ahora que lo pienso fríamente, la reciente película, ganadora de mejor película en los recientes Oscares, El Artista, causó conmoción, como lo que llegado a comentar, no por sus grandes actuaciones, ni siquiera por la excelente actuación de la mascota, sino porque ahora el cine mudo en blanco y negro es la novedad. 


Curiosamente esto me lleva a que todo aquello que en un tiempo es considerado como algo común, y en muchas ocasiones poco novedoso, con el paso de los años de clásico que convierte en retro. No dejaría de ser interesante investigar cómo se dan estos fenómenos del continuo regresar al pasado, ya fuera en el cine o en otros ámbitos.[1]









[1] La ilustración mostrada fue tomada de http://www.chilango.com/cine/nota/2012/02/17/ya-estreno-el-artista